Creer y luchar por una filosofía de vida, hace que las personas vivan con pasión cada uno de sus movimientos y actividades que realizan día a día en la vida.
Este el caso que nos mostraron y presentaron los esposos Ulises y Carmen, dos ingenieros, profesores y especialistas en ciencias agronómicas, formados en la Universidad agraria de la Molina, en la visita que hicimos a hacienda Casa Blanca, a 35 kilómetros al sur de Lima.
Ellos luego de formarse y adquirir una serie de conocimientos agronómicos, decidieron en un momento de su vida aplicarlos en forma práctica, para eso adquirieron un terreno en Pachacamac, el cual llamaron Casa Blanca, allí decidieron aplicar y volcar su técnicas, conocimientos y sabiduría adquirida a lo largo de 30 años de profesionales.
Con muy pocos recursos económicos, implementaron un mecanismo para generar energía (cuyisea: gas metano a partir de excremento de cuy) y abono para el ciclo agronómico de la agricultura, es decir la siembra, riego, tratamiento de plagas y cosecha de frutos y hortalizas, así como árboles y plantas ornamentales.
Los detalles de cómo se realiza y genera lo anterior, se basa en conocimiento simples y complejos de la química, física, bioquímica, fisiología vegetal, manejo de suelos, ciclo de los elementos básicos CHON, microbiología, crianza de animales, riego, manejo de suelos y otros temas.
No es la intención de este post dar a conocer los detalles técnicos, para eso se necesita ir a Casa Blanca o entrar a http://www.youtube.com/watch?v=pjLQNCOW-BM (con este link se ingresa a la primera parte y luego se puede entrar a las otras 5 parte que consta el video), sino más bien a partir de este ejemplo y esta filosofía de vida, podemos derrotar la pobreza, a la vez demostrar que los peruanos “si podemos” ( a pesar de la frase tan trillada y utilizada en el futbol, donde nunca hemos ganado nada).
El Perú es un país agrícola y minero, pero la agricultura peruana está constituida por una economía de parceleros en la cual el 85% de los agricultores tiene parcelas con menos de 10 hectáreas predominando las unidades productivas con un área entre 3 y 10 hectáreas (33%), sin capital para invertir, sin crédito, sin vías de acceso adecuadas para sacar sus productos, sin capacitación y si acceso a la tecnología.
Quizás todos estos factores combinados, no les permite surgir y salir de la pobreza, pero es el conocimiento y el manejo de tecnologías apropiadas o ASISTENCIA TECNICA, es lo que más le hace falta y tal como lo han demostrado la experiencia de Casa Blanca, lo que ellos saben les ha permitido consolidar el crecimiento de su pequeña parcela, claro además de la pasión que le han puesto a lo que en un momento fue un proyecto, hoy es una realidad.
Me imagino que si se adoptará un mecanismo para que todos los pequeño agricultores tengan acceso a los conocimientos y técnicas, que hemos comprobado que funcionan, otro sería su destino y se podría resolver las necesidades urgentes de los productores en materias de Innovación tecnológica y gestión empresarial, sin dañar el medio ambiente, sin perjudicar a nadie; además de salir de la pobreza.